Los Árboles de la Paz                                                         

 

Autor: El venezolanito, 10 años de edad

         Un día unos árboles muy, pero muy viejos, estaban hablando sobre cosas que habían vivido.      El más alto y flaco se llamaba Flauta y el otro que era pequeño y gordo se llamaba Rudolf.

-¿Te acuerdas aquel día que vimos al niño catire?

- ¡Siiii! ¿A Josif? Si, se peleó con el otro niño, llamado Cristian -dijo flauta-. Si hasta decidieron ponerse en guerra entre ellos mismos sólo porque le gustaba una niña que era blanquísima, con el pelo largo, con lentes, ,muy bonita, muy simpática, y sobre todo muy alegre y amistosa.  ¡Si! Pero ninguno de ellos logró ponerse de acuerdo, y al final la niña no se queda con ninguno de los dos.

Al día siguiente, los árboles se despertaron, se le secaron las hojas, y escucharon a un hombre preocupado, que dijo:

- Ojala, no comience de nuevo la guerra.  

Al oír esto, los dos se agitaron, se les  cayeron las hojas, los pájaros volaban de un lado a otro y los caracoles salieron corriendo como  nunca; los venezolanos también estaban asustados. 

Un día unos niños estaban descansando bajo la sombra de Flauta y Rudolf, dándoles de comer a unas palomitas, cuando vieron a dos señores discutiendo diferencias.

Uno de los niños les dijo:

- Así no se arreglan los problemas; mejor es conversar para llegar a una solución feliz.  Pero ellos respondieron:

- No te metas en lo que no te importa porque yo no necesito que un niño como tú me diga las cosas que debo hacer.

Y el niño le dijo: Pero peleando no se solucionan los problemas, además ustedes son el ejemplo para nosotros y si otros jóvenes los viesen, en este momento no dudarían en actuar con la misma violencia.

El señor se quedó asombrado y conmovido con estas palabras y dándole la mano al otro hombre quedaron en paz.

Llorando, Flauta le dijo con una voz muy ronca a Rudolf:

- En verdad los niños, llevan la paz en su corazón y ojala se lo enseñen a sus hijos para que halla un mundo lleno de paz y amor!